Buenas a todos. Hace bastante que no escribía, pero es que he estado bastante ocupado. Como habréis deducido del título de la entrada, hace un mes que llevo ya en este recóndito lugar. Y la verdad es que se me ha pasado volando. Ha llegado un punto en el que se me olvida que estoy viviendo en el extranjero y que me paso el día hablando en inglés. Y eso que soy de los que creían que aquél que se adentrara más allá de Despeñaperros sólo iba a encontrarse con bestias sin catalogar por la ciencia y la ira de los dioses.
Tengo tantas cosas que contar (y tan pocas que deba contar en público) que no sé por dónde empezar. Empecemos por la vida Erasmus. Quizá no sea el más indicado para hablar de esto, porque soy de los pocos que han tenido que empezar a estudiar ya, pero dejad que os diga una cosa: viva Zapatero y sus 600 euros. Esto es una fiesta continua. He conocido a tanta gente que tengo un cacao impresionante de caras, nombres, nacionalidades y carreras. Para colmo, la ciudad está plagada de españoles.
Hablando de fiesta, dejad que os comente algunas cosillas de la vida nocturna de aquí. Como ya os dejé caer en la otra entrada, las bebidas son ofensivamente caras, por lo que la costumbre es empezar la fiesta en el piso de alguien y acercarse a última hora a "la calle". Y es que solamente tenemos una calle de bares, Jomfru Ane Gade. La primera vez que me acerqué me sentí poco menos que decepcionado: tenía entendido que era la calle más famosa de toda Dinamarca, y es una calle peatonal, estrecha, con unos 20 bares/pubs (¡a ojo de buen cubero!). Pero quizá sentí la mayor decepción cuando comprobé que una sociedad tan avanzada y cívica como la danesa gasta una borrachera cien veces peor que la española. Aquí eso de la amistad alcohólica no se estila; la gente gasta una mala leche impresionante cuando bebe. Atravesar la calle por la noche es poco menos que una odisea, con tanto zombi dando tumbos.
Por cierto, me acabo de acordar de una anécdota que me pasó el primer día que me acerqué a un bar de estos. La terraza estaba llena de "hooligans" con camisetas de fútbol, porque era sábado y habría partido. Pues bien, uno de estos personajes se me acerca y me empieza a gritar algo en danés al oído. Le digo que no entiendo ni papa, y vuelve a levantarse, muy pensativo. Tras resolver la discusión con sus demonios internos, se le enciende la bombilla y vuelve a acercarse a mí. Imagino que me va a pedir un mechero o algo, pero simplemente empieza a canturrear "I like licking pussy, I like drinking beer!". No sé ni cómo se llamará este chaval, pero desde entonces es mi filósofo favorito. Yo lo he apodado "Aristócrates", que suena como grandioso.
En cuanto a los estudios, ya tengo asignado el proyecto, tengo la llave del laboratorio (conocido coloquialmente por los veteranos como la "Spanish room") y una montaña de material por empollar. Estoy a la espera de que llegue mi compañera de proyecto y otro chaval español que nos va a ayudar un poco, y que la compañía telefónica local nos dé luz verde para empezar. El día 22 tengo la primera fiesta de empresa, y ya me han dicho que me vaya preparando, que aquí los profesores no tienen miramientos a la hora de servirte chupitos.
La vida en este país no me disgusta para nada, y casi estoy viviendo como un danés más. Tengo mi bici, que me apañé en la subasta de la policía del día 31 -pero eso os lo contaré en otra entrada-, así que no tengo problemas para desplazarme, cuando me lo permite la lluvia, claro. Es posible que la ciudad se me quede pequeña en unos meses, porque no hay tanta cosa que hacer o ver por aquí, aunque como siga pasando el tiempo igual de rápido que este mes, no me voy a dar cuenta. Suponiendo, claro, que sea capaz de sobrevivir este invierno. Quizá me debería comprar un traje de astronauta.
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