lunes, 29 de agosto de 2011

La cerveza prometida

Como buen estudiante Erasmus que soy (por mucho que me vaya a dejar los cuernos ahora haciendo el proyecto), una de las primeras cosas por las que me interesé fue el precio de la cerveza en Dinamarca. Lamentablemente, las bebidas en los bares tienen un precio prohibitivo, como todo en este país. Pero todavía quedaba un rayo de esperanza, comentaban los estudiantes que habían pasado por aquí: podías encontrar cerveza en los supermercados a precios ridículos. Os podéis imaginar, pues, cuál fue mi decepción el primer día al ver que las cervezas más baratas que encontraba estaban a unas 6-7 coronas la lata. No es que sea un precio excesivo, pero no era lo prometido.
Pues bien, el otro día estaba comprando en Fakta como de costumbre, cuando veo que entra un vagabundo, se dirige inmediatamente a una esquina, con la determinación de aquél que recorre el mismo camino diez veces al día, y saca cuatro tercios de cerveza de una caja. Inmediatamente supe lo que significaba: mi búsqueda había terminado. Me acerqué y efectivamente, allí estaba: Dansk Pilsner.


2.25 coronas el tercio, 30 céntimos según un conversor de divisa. Curiosamente, cuesta lo mismo que una manzana en el mismo supermercado. ¿Significa eso que la cerveza cuenta como fruta?
No he podido encontrale ninguna pega: después de beberla, conservo la vista y nada me hace pensar que vaya a convertirme en hombre lobo. Y encima, en botella de cristal, para quedar como un señor. Dansk Pilsner, presiento que éste es el comienzo de una hermosa amistad.

sábado, 27 de agosto de 2011

Y se acabó el curso

Ayer terminé ya el cursillo de dos semanas de danés. La verdad es que estas dos semanas se me han pasado volando, entre las clases, las excursiones y las cervezas. Aunque el curso ha sido muy corto y hemos visto cosas muy básicas, he aprendido bastante más de lo que esperaba en principio. También he conocido a un puñado de gente interesante, de diferentes partes de Europa. Pero, dejando lo más importante para el final, diría que estar en clase rodeado de mujeres después de llevar 5 años haciendo una ingeniería no tiene precio. Me da que ahora cuando empiece a trabajar en el departamento me voy a encontrar una cosa muy distinta...

Os dejo un par de fotos que hicimos durante la "celebración" de fin de curso. Primero, una de mi clase:



Por si os preguntáis a qué viene esa sonrisa de cabroncete... digamos que los profesores tuvieron la amabilidad de sacar cartones de vino (¡australiano!) para celebrar la cosa en condiciones. Y a nadie más parecía gustarle el vino tinto.
Los profesores son Charlotte, que está a la izquierda del todo, y Richard, en el centro y al fondo, unos máquinas los dos. Charlotte siempre estaba hablándonos de cerveza y juergas, y Richard venía a clase en pantalón corto y camiseta (de Rammstein, con frecuencia) así estuviera cayendo un nevazo.
Curiosamente, soy el único de toda la clase que se queda en Aalborg. El resto de la gente va a estudiar en Aarhus, Odense o Copenhague, y habían venido aquí nada más que para hacer el curso.

Y marchando una del curso al completo:




Nada más, seguiré escribiendo alguna tontería que otra conforme tenga tiempo. Nos vemos en los espejos.




miércoles, 24 de agosto de 2011

Nuevas fotos

Buenas a todos. Después de varios días sin escribir y diversas romerías, he puesto un montón de fotos en mi Flickr (está en los enlaces). Voy a comentar un poquillo lo que podéis ver en cada álbum.

Hirtshals

Hirtshals es una ciudad situada justo al norte de Jutlandia, de la que zarpan los barcos que van a Noruega, Islandia, etc. Nos fuimos el fin de semana pasado de domingueo. Podéis ver el puerto y algunos barcos en las fotos. Tiene una playa cojonuda también, de arena blanca y fina. Eso sí, el agua estaba más fría que la comunión de un pingüino.

Skagen

Skagen es el extremo norte de Dinamarca. Antes de llegar a la ciudad de Skagen hay zona con dunas de arena que podéis ver en las fotos. Parece un desierto en miniatura. También visitamos Grenen, el punto en el que confluyen los mares Skagerrak y Kattegat. En las fotos se ve claramente cómo las olas vienen en todas las direcciones. El sitio estaba abarrotado de gente, porque todo el mundo quiere echarse la foto en la punta de Dinamarca.
La playa es impresionante, mejor incluso que la de Hirtshals. El agua estaba limpia y buenísima. Me pregunto cómo puede ser que no hubiera nadie bañándose.
Skagen tiene también un museo de arte genial. No eché fotos de las pinturas, pero si tengo tiempo, ya comentaré algo más por aquí. El último sitio que visitamos es una iglesia semihundida por la arena.

Feggesundvej y alrededores

Este álbum no tiene interés turístico ninguno, tan sólo quería mostraros un poco cómo es la zona en la que vivo ahora. En resumidas cuentas: césped y edificios pequeños. En la calle de al lado tengo un estanque con patos, por cierto.

Camino del campus

Lo mismo, éste es el camino que recorro por las mañanas para ir al campus desde mi piso. Aproveché uno de los escasos días de sol que hay por aquí para echar las fotos. Podéis ver lo apañados que son los carriles bici de aquí.

Aalborg desde las alturas

El otro día subimos a la torre de Aalborg a ver la ciudad desde arriba, porque aquí no hay miradores ni nada por el estilo. Es todo llano, salvo por cuatro colinillas de baja altura. En las fotos no se ve gran cosa por culpa del cristal, pero es lo que hay.

martes, 16 de agosto de 2011

El idioma danés y su pronunciación

Bueno, ya que estoy sumergido de lleno en el curso de danés, interrumpo las entregas cronológicas (era un coñazo ya) para mostraros las fatigas que estoy pasando. Echadle un vistazo a este vídeo de la televisión noruega parodiando el danés. No sé si estarán hablando danés en realidad, pero no suena para nada a lo que se oye por aquí. El danés es todo vocales, y las pocas consonantes que sueltan hay que pronunciarlas con la lengua anestesiada. Por no hablar del sistema de números que tienen (ya os contaré algo de esto, que está curioso).

domingo, 14 de agosto de 2011

El hostal (afú afú)

Seguimos con las entregas cronológicas de la antología del desastre para presentaros el DANHOSTEL. Aunque no lo he dicho en la anterior entrada, creo que es digno de mencionar el hecho de que, en un último golpe de humor socarrón, la Student House tiene un cartel que dice: "si encuentras la oficina cerrada, búscate alojamiento en el Danhostel". Es la clase de mensaje de apoyo moral que a uno le gusta leer cuando se está acordando de los familiares de más de uno.
Pues bien, como os contaba, me dirigí en autobús al hostal, que está más o menos donde Dios tiró el palo y no quiso ir a recogerlo. Nada más llegar me encuentro con que el susodicho hostal es más bien un camping como de casillas. Pregunto por las habitaciones, y me dicen que son cabañas en realidad y que los baños son compartidos y están en otra cabaña. Ni el hotel Palace, vamos. Pues nada, pago la habitación, y me dirijo a mi cabaña. Esto es lo que me encuentro por fuera:


Perfecto, justo lo que quería, dormir entre cuatro palos. Y seguro que alguno estará pensando "oh, qué bonita", pero tened en cuenta que esa foto la eché al día siguiente cuando hacía sol y ya tenía que dejar la cabaña. Cuando llegué hacía un tiempo asqueroso y el suelo era un barrizal y, claro, así las cosas se ven distintas. Podéis ver el resto de fotos en el Flickr que tenéis en los enlaces.
Bueno, pues la cabaña era básicamente eso: cuatro palos que albergaban seis (!) camas, tres ventanas, un tragaluz (que dejaba pasar el sol a las 5 de la mañana para despertarme), una mesa y una lámpara con una mancha muy sospechosa (¿¿sangre??) que ha quedado preservada para la posteridad en la foto. En cuanto a las camas... ¿sabéis la coña ésta que se dice sobre "la prueba de la llave" para los bocadillos de lomo, que si los cachos de lomo no son más anchos que una llave, el bocadillo es un timo? Bien, pues los colchones no pasaban la prueba de la llave. Así que nada, como tenía colchones para echarle a los marranillos, me hice una cama 'deluxe' juntando tres de ellos. Eso sí, tuve que ir a "alquilar" las sábanas en la recepción, porque no había sábanas de ningún tipo.
Como ya tenía todo listo, aproveché para ir a la "sala multimedia" del camping, en la que conocí a unos personajes un tanto pintorescos. El primero, un indio, sentado descalzo en uno de los ordenadores, buscando la palabra "accident" en YouTube y riéndose a carcajadas con vídeos de gente cayéndose. A su izquierda, un tipo con aspecto de árabe, duro de oído, hablando a voces con alguien a través del Messenger y pegando corriendo el oído al altavoz del portátil para oír la respuesta. Pero mi favorito era un borracho encapuchado tumbado en un sofá y gritándole a la tele lo que imagino que serían obscenidades en danés. Aproveché como pude para hablar con mi familia y un amigo en Skype, dando vueltas por la habitación con el portátil en la mano, intentando evitar a los personajillos.
Y nada, cuando ya estaba reventado, volví a la cabaña para disponerme a dormir con la cálida sensación que aporta el saber que, no muy lejos, en otra de las cabañas, probablemente habría un individuo limpiando una escopeta y hablando en susurros.

El viaje (afú)

Llegué a Aalborg el día 11 de agosto. No empiezo el proyecto hasta septiembre, pero he venido antes para hacer un curso de danés que empieza el día 15. El viaje había comenzado muy bien, porque no tuve problemas con los vuelos ni con las maletas. El primer vuelo salió de Málaga, donde hacía bastante calor, y aterrizó en Copenhague, donde hacía un tiempo de perros. Luego tomé otro vuelo hasta Aalborg que fue algo así como un paseo en autobús, por el espacio en cabina y por la duración.
Hasta aquí todo iba sobre ruedas, así que la cosa sólo podía empeorar. Esperaba encontrarme con algún problema al recoger las maletas, pero al minuto de bajar del avión tenía la mía en la mano. En serio, qué eficientes son los nórdicos estos, en Granada tendríamos que haber esperado a que el del aeropuerto se echara un café y regara las patatas que planta detrás.
Lo bueno empieza ahora. Lo primero que tenía que hacer al llegar a la ciudad era llegarme a la oficina de alojamiento para estudiantes ubicada en la Student House para recoger las llaves de mi piso (la universidad de Aalborg tiene la amabilidad de buscarnos alojamiento). Pues bien, en el autobús me encuentro con otra chica que había llegado en el mismo vuelo y me dice que ella se había buscado un hotel para esa noche porque le habían dicho que no podía recoger las llaves por la tarde. Primera señal de alarma. Yo lo pregunté claramente y me dijeron que sí, pienso, así que intento no darle más importancia. Llego a la oficina y, como no podía ser de otra forma, me la encuentro cerrada. Pues nada, ya me puedo volver a Granada. Estoy con una maleta de más de 20 kilos y otra de 8 en mitad de una ciudad que no conozco, con un viento asqueroso y amenazando lluvia. Llamo a los números de teléfono que llevo apuntados, pero son todos de oficinas y siempre me salta un mensaje pregrabado en danés del que no entiendo una sola palabra. Empiezo a preguntar a la gente que pasa -no muchos, por cierto, la ciudad empieza a vaciarse a las 6- si saben algo de la oficina, y todos me responden muy amablemente, pero nadie sabe nada. Desesperado, me meto en un restaurante de aspecto bastante caro que hay al lado, con las maletas y todo. Tengo la suerte de que uno de los camareros estudia en la universidad e intenta ayudarme. Busca los números de teléfono del personal encargado de estos temas y llama, pero no responde nadie. Cuando lleva ya como media hora pendiente de esto y no localiza a nadie, me da el teléfono de un colega suyo que lleva algún tema de estudiantes Erasmus y la dirección de un hostal por si no me queda más remedio que buscarme habitación. La cosa es que si me meto de esta guisa en un restaurante en Granada tengo al minuto al camarero echándome con la escoba. Por eso estos países nos llevan tanto adelanto y nosotros estamos todavía colgados del árbol.
A las 18.30 me meto en una cafetería con wifi -que estaba cerrando ya- para contarle la movida a mi hermano por Skype. A las 7 me echan, así que cojo y llamo por teléfono al chaval éste, colega del tío del restaurante. Quedamos enfrente de la Student House y, como no podía ser de otra forma viniendo de un danés, se tira otra media hora llamando a gente y buscando información para intentar ayudarme. Al final no conseguimos nada, y como ya estaba harto, me meto en el Burger King para comer y cojo el autobús en dirección al hostal. Pero esto ya lo cuento en otro capítulo, que me estoy cansando ya.

Bienvenidos

Buenas a todos. Para los que no me conozcáis, os pongo en situación brevemente: me llamo Víctor, estudio Ingeniería de Telecomunicación y estoy de Erasmus en Aalborg, Dinamarca, durante el curso 2011-2012 para realizar el proyecto fin de carrera. He hecho este blog precisamente para contar cuatro cosillas de mi estancia, las impresiones e ideas que me vayan surgiendo. Y voy a empezar ahora mismo contando cómo ha sido mi viaje, así que nos vemos en la siguiente entrada.