domingo, 29 de enero de 2012
¡Nieve!
Siguiendo la línea meteorológica que está adoptando el blog, permitidme mostraros el nevazo que está cayendo ahora mismo en Aalborg. Os dejo una foto tomada desde la ventana de Le Cuchitril hace un rato.
viernes, 27 de enero de 2012
Ni frío ni calor
Quería demostraros una característica del clima de Dinamarca que suele llamar la atención a los españoles: lo poco que varía la temperatura aquí a lo largo del día, pese a lo cambiante que es el tiempo. Mirad la previsión para hoy y mañana:

La línea azul es la de la temperatura. A cero grados todo el día, ¡ni frío ni calor, niña! Lo cierto es que con el viento que está haciendo te quedas como Ricardito si te das un paseo, pero todavía se aguanta bien.
Volveremos tras la pausa.
La línea azul es la de la temperatura. A cero grados todo el día, ¡ni frío ni calor, niña! Lo cierto es que con el viento que está haciendo te quedas como Ricardito si te das un paseo, pero todavía se aguanta bien.
Volveremos tras la pausa.
jueves, 26 de enero de 2012
Fiesta Cuchitril
Buenas tardes por la noche. La historia del día es que ayer se me llenó Le Cuchitril de gente con la cosa ésta de la "inauguración" del piso. Es lo más parecido a una fiesta que ha vivido -y, probablemente, que vaya a vivir- el agujero en el que me escondo. Estuvo guay la cosa, muchas cervezas y patatuelas, y la gente sorprendiéndose de lo habitable que es el zulillo después de llevar meses escuchando mis quejas. Cucha, si hasta improvisamos un frigórifico auxiliar en la ventana -porque en el mío no cabe ni media lata de atún-, como podéis ver en la foto:
domingo, 22 de enero de 2012
CEDK 2012: Resurrección
Bueno, pues sólo han pasado tres meses. Ya comenté que iba a intentar escribir más a menudo aquí y ya veis que siempre cumplo mis promesas. Varios factores me han impedido actualizar esto; entre ellos, la más absoluta de las flojeras. También la falta de tiempo y el hecho de que se me escacharró la cámara hace ya bastante tiempo. Pero aquí está el tío dando guerra otra vez, y esta vez juro por el niño Dios que fue ahorcado en la cruz que cogeré la costumbre de ir contando cosas. Por lo pronto, podéis esperar un montón de fotos en breve. Pero eso lo dejo para otro día.
En estos tres meses he hecho varios viajes que relataré en su momento. Incluso he hecho turismo en mi propia ciudad, quién lo iba a imaginar. Por lo demás, la vida sigue más o menos igual: muchos días de trabajo y muchas fiestas. El proyecto está cada vez más interesante, aunque veremos a ver si no se nos va de las manos. Le Cuchitril sigue en pie y pronto se procederá a su apertura oficial al público -¡seis meses después!-. Es lo que tiene vivir donde Jesucristo perdió la chancla. Ah, ya no quedan buenas blasfemias como las de antes.
Una cosa sí os tengo que decir: los que no habéis estado de Erasmus no imagináis lo irritante que puede llegar a ser tener que escuchar las mismas cuatro canciones en todas las fiestas. Cada vez que oigo esto o esto me entran ganas de pegarme siete tiros. Pero no penséis que la cosa mejora si te vas a un bar, porque en Dinamarca ocurre un fenómeno curioso: esas canciones que nos acompañaron en nuestros años mozos -o a nuestros padres, que para el caso...-, que pensábamos que se habían perdido en el olvido para nunca volver, vienen a pasar su decadente vejez a este bello reino. Y la muchachada local lo vive con entusiasmo y hasta con una pizca de orgullo: vaya coros que se marcan, abrazándose en grupo y cantando el estribillo de Summer of 69. Mi plan para cuando sea mayor es abrir un bar en condiciones aquí, con buena cerveza y tapas, a precios granadinos y con música apañada. Seguro que me voy a la ruina en dos meses. Ofú, qué gentuza.
En estos tres meses he hecho varios viajes que relataré en su momento. Incluso he hecho turismo en mi propia ciudad, quién lo iba a imaginar. Por lo demás, la vida sigue más o menos igual: muchos días de trabajo y muchas fiestas. El proyecto está cada vez más interesante, aunque veremos a ver si no se nos va de las manos. Le Cuchitril sigue en pie y pronto se procederá a su apertura oficial al público -¡seis meses después!-. Es lo que tiene vivir donde Jesucristo perdió la chancla. Ah, ya no quedan buenas blasfemias como las de antes.
Una cosa sí os tengo que decir: los que no habéis estado de Erasmus no imagináis lo irritante que puede llegar a ser tener que escuchar las mismas cuatro canciones en todas las fiestas. Cada vez que oigo esto o esto me entran ganas de pegarme siete tiros. Pero no penséis que la cosa mejora si te vas a un bar, porque en Dinamarca ocurre un fenómeno curioso: esas canciones que nos acompañaron en nuestros años mozos -o a nuestros padres, que para el caso...-, que pensábamos que se habían perdido en el olvido para nunca volver, vienen a pasar su decadente vejez a este bello reino. Y la muchachada local lo vive con entusiasmo y hasta con una pizca de orgullo: vaya coros que se marcan, abrazándose en grupo y cantando el estribillo de Summer of 69. Mi plan para cuando sea mayor es abrir un bar en condiciones aquí, con buena cerveza y tapas, a precios granadinos y con música apañada. Seguro que me voy a la ruina en dos meses. Ofú, qué gentuza.
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