Buenas tardes por la noche. La historia del día es que ayer se me llenó Le Cuchitril de gente con la cosa ésta de la "inauguración" del piso. Es lo más parecido a una fiesta que ha vivido -y, probablemente, que vaya a vivir- el agujero en el que me escondo. Estuvo guay la cosa, muchas cervezas y patatuelas, y la gente sorprendiéndose de lo habitable que es el zulillo después de llevar meses escuchando mis quejas. Cucha, si hasta improvisamos un frigórifico auxiliar en la ventana -porque en el mío no cabe ni media lata de atún-, como podéis ver en la foto:
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